Un dulce recuerdo me hace gozar cada vez que este filme pasa por mis ojos. John Madden, fue capaz de transmitir sensaciones tan vívidas y honestas, que mi corazón cede sin prejuicios a cada escena, diálogo, plano o secuencia que el montaje deja ver.
¿Cómo no recordar estos limpios y sagaces encadenamientos descriptivos?: “Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado. El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia. En la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber.”
A todas estas, con un sentimiento de franqueza gigante, recomiendo a mis amigos y amigas, una buena tarde de cine con esta especial película.
“Yo pretendo que haya poesía en mi vida, y aventura, y amor. No la artística impostura del amor, sino el amor que es capaz de derrumbar la vida, impetuoso, ingobernable como un ciclón en el corazón ante el que nada se puede, ya te arruine o te embelese. Yo debo sentir ese amor”.



